domingo, 21 de outubro de 2012

COLOMBIA Y LAS FARC-EP: RESEÑA HISTÓRICA DE LAS NEGOCIACIONES Y PERSPECTIVAS DE PAZ EN 2012 (PARTE I)


Nuestro interés aqui es hacer una pequeña reseña de las negociaciones de paz entre las FARC y el estado colombiano, para después describir los puntos más importantes del nuevo proceso de paz, a raiz del inicio de las negociaciones en Oslo el 18/10/2012, para finalmente (PARTE II) hacer algunas consideraciones sobre las perspectivas para alcanzar la paz en Colombia a partir de los nuevos diálogos.
Por la cuarta vez  las Farc-EP y el gobierno colombiano se encuentran para tratar de llegar a un acuerdo que lleve al país a alcanzar la paz o, mejor, a poner término a la guerra civil. La primera tentativa se dio en el marco de la Ley de Amnistia promulgada bajo la presidencia de Julio César Turbay Ayala, en 1982, al final de su mandato, pues esto abrió el camino para negociaciones entre el gobierno de Belisario Betancur (1982-1986) y las Farc. Las partes llegaron a acuerdos en la necesidad de transformaciones sociales, el desarme y la fundación de la Unión Patriótica como vehículo político. Esta tiene un ascenso vertiginoso hasta finales de la década de 1980, pero al mismo tiempo dejaba un balance preocupante: dos candidatos presidenciales, los abogados  Jaime Pardo Leal e Bernardo Jaramillo Osa, 8 congresistas, 13 diputados, 70 concejales, 11 alcaldes y miles de sus militantes fueron asesinados por grupos paramilitares, fuerzas de seguridad del estado (ejército, policía secreta, inteligencia y policía regular) y narcotraficantes a mando de Gonzalo Rodríguez Gacha, alias “El Mexicano”.
Debe anotarse también que, mientras las FARC hablaban de paz y la UP hacía proselitismo político, el grupo guerrillero continuaba actuando en la clandestinidad sin el propósito de entregar las armas y objetivando la toma del poder. La UP se desintegra a comienzos de la década de 1990. Durante el gobierno de César Gaviria (1990-1994) y frente a la presión de los movimientos socielaes, de minorías étnicas, grupos campesinos, sindicatos, etc, se abren diálogos para cambiar la Constitución política colombiana, que desenbocará en la promulgación de la nueva Constitución de 1991. En la Asamblea Constituyente, que promovió este proceso político, se encontraba el entonces Ministro de Gobierno Humberto de la Calle Lombana, comisionado oficial a la Asamblea. El mismo que el 18/10/2012 presidió en Oslo la Mesa de Negociaciones con las FARC, representando el gobierno del presidente Juan Manuel Santos. En las negociaciones entre las partes en Caracas, en 1991, se llevaron a cabo varios diálogos que no fructificaron por la intransigencia del entonces presidente Gaviria, quien al igual que su antecesor, el expresidente Virgilio Barco, consideraba a las FARC no como sujeto de negociación sino como objeto de derrota, tal como reconoce Marc W. Chermick (Aprender del pasado: breve historia de los procesos de Paz em Colombia (1982-1996) In:
Estos hombres de Estado objetivaban que la guerrilla debería entregar las armas para dar inicio a transformaciones políticas, económicas y sociales, de acuerdo con los lineamentos del Estado colombaino y no de acuerdo con los sujetos sociales. El proceso de paz fracasó durante el mandato de César Gaviria.
Las negociaciones entre el gobierno y las FARC son retomadas en el gobierno de Andrés Partrana (1998-2002). Son varias las contradicciones entre las partes envueltas en el conflicto y en las negociaciones que impidieron, una vez más, la paz. Pastrana negocia una zona de distensión para la guerrilla, lo que vino a crear atritos con representantes de las  Fuerzas Armadas y la presidencia de la República. Las FARC, por su parte, mostrarían rápidamente que buscabam sacar provecho de las negociaciones. Para ser reconocidos como grupo beligerante, deberían detentar el comando sobre determinada zona del territorio nacional, lo que les permitiría una mayor organización y estructuración del grupo, para así poder tomar el poder del Estado colombiano, tal como planearon con el Cerco a Bogotá
Para finales de 2000 las Farc tenían en Cundinamarca unos mil combatientes estratégicamente ubicados: el Frente 22 en buena parte del occidente en las provincias de Rio­negro, Gualiva, Tequendama, Bajo Magdalena y Sabana Occidental; el Frente 42 en el suroccidente, desde el valle del Magdalena (San Juan de Río Seco, Beltrán, Pulí, Girar­dot) hacia la Sabana (Facatativá, Madrid, Funza, Mosquera) y en parte de la región del Tequendama (La Mesa, Anolai­ma, El Colegio); los Frentes 25, 52 y 55 en el Sumapaz (Cabrera, Pasca, San Bernardo, Arbeláez, Fusagasugá), llegando hasta los límites de Bogotá, en Usme y Sibaté. Por el oriente del departamento la situación también era preocupante: el Frente 51 y la compañía Che Guevara tenían presencia en el suroriente (Gutiérrez, Guayabetal, Fosca, Cá­queza, Ubaque y en partes de La Calera); el Frente 53 presionaba desde el Meta hacia los municipios del piedemonte oriental, Medina y Paratebueno; el Frente 54 iba desde Medina hacia Bogotá y ocupaba buena parte de la región de El Guavio (Gachalá, Gama, Gachetá, Guasca, Ubalá y Gua­tavita). En el norte del departamento tenían presencia las compañías móviles Policarpa Salavarrieta (parte de la región de Rionegro), Vladimir Stivel y Manuel Beltrán (en el valle de Ubaté y en la vía de Bogotá a Tunja). Aunque cada grupo tenía su propio comandante, todos reportaban a Marco Aurelio Buendía, el poderoso jefe del Comando Conjunto Occidental de las Farc. (Juanita León: El Cerco a Bogotá. In:
De esa manera, las FARC buscaban estatus de beligerantes y no de terroristas, como fueron estigmatizados a partir de 2001. En la época de Pastrana se les reconcía estatus político, mas no beligerante. Estatus a que no podían o no pueden aspirar principalmente por la violación del Derecho Internacional Humanitario 
Por este pisoteo inmisericorde de las normas de la guerra, la aceptación de la existencia de un conflicto armado interno en el país no conlleva de ninguna forma al reconocimiento de un estatus de beligerancia a las Farc. Lo cual no implica que el Gobierno no pueda, en algún momento y si las circunstancias lo ameritan, reconocerles a las Farc y al Eln un estatus político e iniciar un proceso de negociación hacia la paz. Una cosa es el estatus de beligerancia y otra muy distinta el reconocimiento de su carácter de actor político, apto para adelantar diálogos de paz (Eduardo Pizarro Leongómez: Las FARC y el reconocimiento de beligerancia In: http://www.eltiempo.com/politica/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-9318340.html Consulta en 20/10/2012) Consulta el 20/10/2012.)
Así entonces, mientras el gobierno Pastrana negociaba con las FARC, el grupo guerrillero mantenía firme otros planes que desenbocaría, más uma vez, en el fracaso de las negociaciones a favor de la paz en Colombia.
Al proceso se opuso, desde el principio de las negociaciones, el entonces exalcalde de Medellín y exsenador Álvaro Uribe Vélez, quien aprovechará las fracasadas negociacines de paz del gobierno Pastarana y las críticas a él hechas por la creación de la zona de distensión, para emprender su meta a la presidencia de la República en 2002, cuando por mayoria amplia obtiene el poder, ejercido durante dos mandatos, hasta 2010. Bajo su gobierno se librará una batalla sin tregua contra la guerrilla. Su programa de Seguraidad Democrática condujo a la práctica de innumerables masacres contra civiles acusados de envolvimiento con la guerrilla, por parte de grupos paramilitares, como las AUC (Autodefensas Unidas por Colombia); aumentó el número de desplazados y de refugiados por la violencia armada. El número de muertos se aproximó rápidamente del millón y fue durante el gobieno Uribe que más sindicalistas fueron asesinados o perseguidos. Los problemas sociales se acentuaron, miles de campesinos quedaron sin tierra, sin contar la nueva arma usada: abuso sexual contra hombres y , principalemente, contra mujeres violadas por los grupos paramilitares; muchas lideranzas indígenas muertas y recrudecimiento del conflicto de tierras.
El gobierno de Álvaro Uribe dio paso a la firma del Tratado de Libre Comercio, ratificado finalmente en 2011 y entrada de capital extranjero para inversiones en el campo del agrocombustible, explotación de minas de oro, aumentando la contaminación ambiental. Sin duda, las FARC salieron debilitadas después de 8 años de uribismo. Varios líderes muertos, otros encarcelados, extraditados, como el caso de “Simón Trinidad” y guerrilleros (as) desmovilizados (as) como el caso “Karina”, quien ahora hace duras críticas a los líderes que encabezan el nuevo proceso de paz (Continúa)

GERSON LEDEZMA

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