segunda-feira, 29 de setembro de 2014

El “Bogotazo”.



"Apenas si tuve alientos para atravesar volando la avenida Jiménez de Quesada y llegar sin aire frente al café El Gato Negro, casi en la esquina con la carrera séptima. Acaban de llevarse al herido [Gaitán] a la Clínica Central, a unas cuatro cuadras de allí, todavía con vida pero sin esperanzas. Un grupo de hombres empapaban sus pañuelos en el charco de sangre caliente para guardarlos como reliquias históricas. Una mujer de pañolón negro y alpargatas, de las muchas que vendían baratijas en aquel lugar, gruñó con el pañuelo ensangrentado:
-Hijos de puta, me lo mataron." (GARCIA MARQUEZ, 2002, pp. 335).

Este es un trecho del libro “Vivir para contarla” de Gabriel García Márquez, que retrata las sensaciones que despertó la muerte del líder popular Jorge Eliecer Gaitán. El Bogotazo, como ha sido llamado este fenómeno de insurrección popular, no fue ajeno a la memoria del nobel colombiano, el cual fue testigo ocular de lo que sucedió ese 9 de abril de 1948. 
El asesinato de una esperanza 
Tres disparos hirieron de muerte a Jorge Eliecer Gaitán, en pleno centro de Bogotá, al medio día del 9 de Abril de 1948. Gaitán, uno de los líderes políticos más importantes de la historia del siglo XX en Colombia, sin lugar a dudas, se ha convertido en una de las figuras más incipientes de la memoria de los bogotanos, muchos de los cuales, argumentan que si este personaje hubiera llegado a la presidencia del país, las cosas hubieran sido muy diferentes.
Ese mismo día estalla en la ciudad una revuelta sin antecedentes históricos, donde la muchedumbre se vuelca a las calles, incendiando iglesias, tranvías y edificios del estado. Es importante considerar que dichas movilizaciones eran apoyadas por la policía de la ciudad y se extendieron a lo largo y ancho del país. Las ilusiones de gran parte de la sociedad colombiana van a ver trancadas, pues con la muerte del caudillo liberal se estaban yendo también los sueños y esperanzas cimentadas en reivindicaciones sociales y populares.
Su capacidad oratoria (que fortaleció después de formarse como abogado y de su viaje a Italia), su recorrido político, y principalmente, su conexión con el pueblo en la plaza pública, convirtieron a Jorge Eliecer Gaitán en el principal enemigo y  peligro para las clases dirigentes y políticas del país dentro de los dos partidos tradicionales, el Partido Liberal y el Partido Conservador. Gaitán dentro de su mismo partido, el Liberal, iba a encontrar una gran resistencia y oposición por parte del sector oficialista del partido, el cual rechazaba las ideas radicales de este personaje. Las clases dominantes de Colombia temblaban de miedo ante la inminente fuerza y popularidad que estaba alcanzando Jorge Eliecer Gaitán, lo que inevitablemente lo llevarían al poder. 
Poco se sabe de las razones por las cuales Gaitán fue asesinado, pues el cuerpo de su verdugo fue linchado por la muchedumbre. Apenas se tienen algunas especulaciones. No obstante, lo que podemos afirmar es que como se vería posteriormente en la trágica historia de Colombia, la muerte de Gaitán sería la primera de una serie de asesinatos de líderes políticos que representaban un cambio en la política tradicional del país.

Bibliografía:
GARCIA MARQUEZ, Gabriel. Vivir para contarla. Bogotá: Editorial Norma, 2002. p. 335. 

Vagner Viera, estudiante de Historia - América Latina; Daniel Gordillo, estudiante de Antropología; Ezequiel Nascimento, estudiante de Historia - América Latina; Fabián Torres, estudiante de Historia - América Latina.

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