quarta-feira, 30 de março de 2016

El Museo Nacional de Bellas Artes de Chile y “La exposición pendiente”.

A comienzos de este año, el Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago de Chile, tuvo en sus salas una muestra muy particular, que conjugaba de una manera especial el arte y la historia de Nuestra América. “La exposición pendiente: 1973 - 2015” vino a saldar una deuda con el pueblo chileno. 
La muestra estaba compuesta por pinturas, dibujos y bocetos de los tres nombres más destacados del muralismo mexicano: Diego Rivera (1886 – 1957), José Clemente Orozco (1883 – 1949) y David Alfaro Siqueiros (1896 – 1974). Todas las obras pertenecían a la Colección Alvar Carrillo Gil, en ese momento en manos del Estado mexicano. El intercambio artístico había sido concebido a comienzos de la década de 1970 y estaba motivado, en gran medida, por el particular momento político que atravesaba la República de Chile. Además de estrechar los lazos entre México y Chile, se buscaba que la producción visual de los artistas mexicanos identificara al pueblo chileno con estas imágenes. Obras que trataban asuntos de revolución, de cambio, de poder de los sectores populares empoderarían y harían reflexionar a los chilenos en el crítico momento que estaban atravesando.


David Alfaro Siqueiros
Primera nota temática para el mural de Chapultepec, 1956-57
Poxilina sobre papel

Por esos años Salvador Allende asumía las riendas políticas del país con la bandera de la vía pacífica hacia el socialismo. En plena Guerra Fría, su proyecto no se alineaba con los intereses estadounidenses para América Latina y tampoco, con las pretensiones de la derecha chilena. Un boicot al gobierno de Allende se puso en marcha y terminó con el Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, día que marca el comienzo de un período oscuro para el país trasandino que se prolongaría por casi dos décadas.  El día 13 de septiembre del mismo año, Allende inauguraría la muestra, hecho que, por claras razones, nunca se dio. Las obras de la Colección Carrillo Gil, retornan a México sin nunca haber sido expuestas en el Museo Nacional de Bellas Artes.
En 2015, el Museo capitalino retoma esta iniciativa que había quedado trunca décadas atrás.  Expone, finalmente, las obras de Rivera, Orozco y Siqueiros pertenecientes a la Colección Carrillo Gil. Propone una narrativa en la cual, transitando por las diferentes salas, dialogan distintos espacios y diferentes temporalidades. Intercala los lugares en los cuales se exponen las obras artísticas con salas en donde se presentan las peripecias que la muestra atravesó en 1973 a través de diferentes documentos, fotografías y material audiovisual. Así, conecta al espectador con aquel México de la primera mitad del siglo XX, con el efervescente Chile de la década de los 70 y también, con el tiempo presente.
Esta deuda saldada del Museo Nacional de Bellas Artes abre un camino para reflexionar sobre la particular relación de las artes plásticas con la política, los usos y apropiaciones del arte, sus relecturas, sus múltiples significados y su circulación por el espacio latinoamericano.


Fachada del Museo Nacional de Bellas Artes
Foto: M. Silvina Sosa Vota


Maria Silvina Sosa Vota

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