quinta-feira, 18 de agosto de 2016

¿Que nos dice un concepto sobre una época?

¿Que nos puede decir el lenguaje que utilizamos sobre las trasformaciones políticas, sociales y culturales que vivimos?¿Históricamente, cómo los términos y expresiones que encontramos en una época pueden ayudarnos, en cuanto a historiadores, a entender los cambios y conflictos vividos por la sociedad que estudiamos?
Preocupaciones semejantes estimularon el estudio de la Historia de los Conceptos en Alemania en las décadas de 1970 y 1980, que fue muy utilizada por los historiadores de las ideas en América Latina en las últimas décadas.  Ese abordaje procura pensar los conceptos como indicadores y factores de trasformaciones sociales y políticas. Indicadores, pues nos indican, por medio del lenguaje, cambios vividos en la experiencia histórica de determinada sociedad. Y factores porque el surgimiento de un nuevo concepto, o de un nuevo significado para conceptos ya existentes, abre un nuevo horizonte de expectativas en una sociedad.  Los conceptos no sólo describen una situación existente, sino también sirven para expresar proyectos, deseos, abrir caminos para nuevas trasformaciones (como ocurrió con el concepto de comunismo en el siglo XIX por ejemplo que sirvió para describir un proyecto de futuro que pasó a orientar la acción política de individuos y grupos a lo largo de aquel siglo y de los siguientes).
Tenemos el ejemplo de un concepto clásico: ‘’revolución’’. La Historia de los Conceptos observó que, hasta el final de los siglos XVIII, en Europa Occidental, al menos, ‘’revolución’’ remitía a retornos a un estado de cosas ya experimentado. El concepto venia de la astronomía, de los estudios del movimiento de los astros. A partir del siglo XVIII, en particular de las experiencias resultantes de la Revolución Francesa, ‘’revolución’’ pasó a tener el significado que consideramos hoy: ruptura, transformación radical, quiebra en relación al existente, rumbo de un estado de cosas nuevas. Para los autores de ese abordaje, ese tipo de transformación semántica indica el inicio de las modernidades en el occidente. Estudiando en América Latina, autores como Guillermo Zermeño Padilla (México) y Valdei Lopes de Araujo (Brasil) observan que el contexto de crisis de los Imperios coloniales y las convulsiones del periodo de las Independencias (grueso modo, de los años 1750 y 1850) generó, en el continente latino-americano, trasformaciones semejantes en el lenguaje, indicadores y factores, por tanto de una nueva experiencia del tiempo: la experiencia de la modernidad. De ese modo, esos autores podrán realizar la crítica de las visiones que tomaban la modernidad latino-americana sobre el signo de atraso en relación a la modernidad europea, observando que ambos procesos fueron contemporáneos.
Un libro fundamental en Historia de los Conceptos es  KOSELLECK, Reinhart. Futuro Passado. Contribuição à semântica dos temposhistóricos. Rio de Janeiro: Contraponto, Editora Puc-RJ, 2006, también traducido para el español: Futuro pasado. Para una semántica de los tiempos históricos. Barcelona, Paidós, 1993. Sobre la modernidad en Latinoamérica, cf. ZERMEÑO PADILLA, Guillermo. "História, experiência e modernidade na América ibérica, 1750-1850". Almanack Braziliense, n. 7, 2008, p. 5-46 e ARAUJO, Valdei Lopes. “História dos Conceitos: problemas e desafios para uma releitura da modernidade Ibérica”. Almanack Braziliense, v. 7, p. 47-55, 2008.

Prof. Pedro Afonso Cristovão dos Santos


Traducido por: Mariela Raquel Melgarejo López 

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