segunda-feira, 14 de novembro de 2016

Literatura e Historia, Parte 2: la construcción de narrativas en el trabajo del historiador

Que contiene de literatura los textos historiográficos y los narrativos? Las relaciones entre literatura e historia ha despertado intrigantes debates en las últimas décadas. Vimos, en post anterior, como los historiadores de la cultura buscan en la literatura fuentes para la sensibilidad y el imaginario de sociedades del pasado. Hoy presentaremos resumidamente como los estudios en Teoría de la Historia se han preguntado sobre cuánto de recursos literarios contiene la escrita de los historiadores.
La presentación por los historiadores de al menos parte de sus investigaciones sobre la forma narrativa (para describir los eventos que analizarán, por ejemplo) se traduce, en las últimas décadas, en una reflexión sobre como los historiadores reaccionan en cuanto a narradores. Las narrativas historiográficas se asemejan, de alguna manera, a las narrativas literarias? Al describir individuos y acontecimientos del pasado, los historiadores no acabarían por utilizar recursos estilísticos que los aproximarían a los romancistas, al desarrollar sus personajes y tramas? La cuestión se inserta en el debate sobre la centralidad de la narrativa en los textos historiográficos. En gran medida el debate se debió a la repercusión del libro Meta-historia, del norte-americano Hayden White, publicado originalmente en 1973. En la obra, White analiza historiadores y filósofos de la historia de los siglos XIX e inicio del siglo XX.
White identifica formas generales de organización de las narrativas (o de elaboración de enredo) que estarían en la base de todo relato historiográfico: el romance, la tragedia, la comedia y la sátira. Tales formas se asociarían a formas específicas de argumentación formal (definidas por White como formismo, organicismo, mecanismo y contextualizmo), y a determinadas posiciones políticas (anarquismo, conservantismo, radicalismo y liberalismo). La combinación de las formas de elaboración de enredo, argumentación formal y posicionamiento político definiría el estilo historiográfico de cada historiador y/o filosofo de la historia.
La argumentación de White a favor de la importancia de la narrativa para la historiografía se inserta en un conjunto de reflexiones de filósofos y teóricos de la historia sobre el tema. El propio Hayden White hizo un resumen de las diferentes posiciones en relación a la narrativa en la historiografía a lo largo del siglo XX  en el texto ‘’ La cuestión de la Narrativa en la Teoría Histórica Contemporánea’’  (traducido al portugués en NOVAIS; SILVA, 2011, p. 439-483). En ella White identifica cuatro posiciones principales en relación a la narrativa: 1) la filosofía analítica anglo-americana; 2) historiadores que llama de ‘’orientación socio-científica’’ (NOVAIS; SILVA, 2011, p. 448), de entre los cuales la Escuela de los Annales sería  el mejor ejemplo; 3) los filósofos y teóricos de la literatura de orientación semiológica y, 4) los filósofos de orientación hermenéutica (como Gadamer y Paul Ricoeur, por ejemplo). Entre esas corrientes, la primera y la ultima atribuyen mayor centralidad a la narrativa: la primera por considerar la narrativa un tipo de explicación especifico y apropiado a los eventos históricos (o sea, la forma propia de los historiadores no solo describieren, pero explicaren sus objetos de estudio). La última (la hermenéutica), por considerar a  la narrativa la manera por la cual una conciencia de tiempo especifica se manifiesta en nuestros discursos. La posición de la hermenéutica es destacada especialmente por Hayden White, en particular el filósofo francés Paul Ricoeur (1913-2005), pues Ricoeur identifica una unidad necesaria entre las acciones humanas y la narrativa como forma de colocarlas en discurso. Como describe White:

’Esa necesidad emerge del hecho de que acontecimientos humanos son o fueron productos de acciones humanas, y esas acciones produjeron consecuencias que tiene la estructura de textos – más específicamente, la estructura de textos narrativos. El entendimiento de tales textos, considerados productos de acciones, depende de nuestra capacidad de producir los procesos por los cuales fueron producidos, o sea, de narrativizar esas acciones. Desde que sean, como efecto, narrativizaciones vividas, se sigue que la única manera de representarlas es por la propia narrativa’’  (NOVAIS; SILVA, 2011, p. 479).

O sea, en esa interpretación (en líneas generales) nuestras acciones presuponen la ‘’estructura de textos’’: son producidas mediante intenciones y generan consecuencias. Esto es, las propias acciones humanas se dan sobre la forma de enredos. Y su comprensión solo se puede dar por el entendimiento de ese enredo, del conjunto de una narrativa, y no apenas de sus partes insoladas. ‘’Entender las acciones históricas’’, afirma White al respecto del pensamiento de Paul Ricoeur, ‘’entonces, es ‘obtener conjuntamente’, como partes de conjuntos que poseen ‘sentido’, las intenciones que motivan acciones, las propias acciones, y sus consecuencias tales como tienen reflejo en los contextos sociales y culturales’’ (p. 475). El sentido del todo, para Ricoeur, viene del enredo. Libros diferentes sobre la Guerra de la Triple Alianza, por ejemplo, pueden contener las mismas afirmaciones factuales insoladas (esto es, lo que pasó cada día, en cada batalla etc.), pero poseen sentidos generales distintos. La Guerra puede ser presentada por el historiador, en su narrativa, como una tragedia para el pueblo paraguayo, o como una victoria triunfal de las fuerzas de la Triple Alianza. De ese modo, solo habrá comprendido el sentido de estas distintas narrativas historiográficas el lector que entiende como cada historiador elaboró su enredo, el conjunto, como relato la secuencia especifica de eventos que forman su objeto de estudio.
Las reflexiones de Hayden White, en particular, causaron polémica entre los historiadores. Sus consideraciones al respecto de la posibilidad de evaluación de diferentes obras históricas tan solo por la elección (relativamente arbitraria) del estilo de narrativa adoptado por el historiador llevaron algunos historiadores a rechazar sus proposiciones. Si la única diferencia entre libros de historia sobre un mismo tema está en la forma como cada historiador elabora su enredo, y no en la mayor o menor veracidad o objetividad de los conocimientos contenidos en cada obra, el propio valor del conocimiento histórico se mostraría discutible. El historiador italiano Carlo Ginzburg, en particular, se volvió fuerte opositor de las ideas de Hayden White, defendiendo una noción de retorica (de organización del discurso, de la narrativa) conteniendo la idea de prueba: o sea, la diferencia entre las narrativas de los historiadores envuelve la forma como cada historiador trabajó sus evidencias, sus fuentes, las pruebas para aquello que afirman (GINZBURG, 2002). No sería apenas un caso de elegir una forma específica de narrar los acontecimientos.
Incorporando o no por completo las reflexiones de Hayden White, el debate sobre el lugar de la narrativa en la escrita de la historia llamó atención para este aspecto esencial de la escritura de la historia: como los historiadores construyen sus enredos, como organizan sus textos. Un aspecto importante que se nota cuando estuvimos delante de obras de historia, fundamental para una lectura más crítica de la bibliografía. Por otro lado, nos lleva, en cuanto a historiadores y estudiantes, productores de textos historiográficos, a pensar como nosotros mismos elaboramos nuestras narrativas cuando presentamos nuestra investigación en un texto o en aula de historia.

Observación: las posiciones de Hayden White son comúnmente asociadas al pos-modernismo en historia, corriente analizada en publicaciones anteriores aquí en el blog. Sobre White, vale la relectura de la publicación ‘’El texto Histórico como Artefacto Literario’’, de Hayden White, del Prof. Paul Renato da Silva, posteada el día 7 de setiembre del 2013:  http://unilahistoria.blogspot.com.br/2013/09/o-texto-historico-como-artefato.html

Referencias Bibliográfica e indicaciones de lectura:

GINZBURG, Carlo. Relações de força: história, retórica, prova. São Paulo: Companhia das Letras, 2002.
RICOEUR, Paul. Tempo e Narrativa. Campinas, SP: Papirus, 1994 (3 tomos).
WHITE, Hayden. Meta-História: A Imaginação Histórica do século XIX. São Paulo: Editora da Universidade de São Paulo, 2008.
_____________. “A questão da narrativa na teoria histórica contemporânea”. NOVAIS, Fernando A.; SILVA, Rogério Forastieri da (orgs.). Nova História em Perspectiva. São Paulo: Cosac &Naify, 2011, p. 438-483.


Prof. Pedro Afonso Cristovão dos Santos


Traducido por: Mariela Raquel Melgarejo López

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