terça-feira, 8 de novembro de 2016

Historias trasnacionales, Historia Global e Historia-mundo

A partir del final del siglo XX, una parte de los historiadores, de diferentes orígenes, pasó a cuestionar la predominancia de una perspectiva nacionalista de la historia. La comprensión de los Estados nacionales como unidades casi naturales (o, al menos, esenciales) de los procesos históricos, percepción que remonta a la transformación de la Historia en disciplina en el siglo XIX, pasó a ser contestada, teniendo en cuenta los eventos históricos que marcaron el cambio para nuestro siglo. La mundialización, o globalización, la formación de bloques trasnacionales como la Unión Europea y el Mercosur están entre los eventos que formaron ese contexto de cuestionamiento al paradigma nacionalista. En un movimiento muy articulado a los estudios latino-americanistas, como apunta Barbara Weinstein (2013), los historiadores del otrora llamado ‘’Tercer Mundo’’, en especial a partir de las décadas de 1980 y 1990, pusieron en duda sobre todo la ausencia del protagonismo de sus regiones en las narrativas históricas. América Latina, África, Asia, aparecía comúnmente en papeles de reacción a fenómenos y procesos históricos dictados por el Norte (Europa y Estados Unidos). Reviendo esa condición y atribuyendo mayor agencia a sus países y regiones, historiadores y científicos sociales comenzaron a identificar y a estudiar fenómenos que deberían ser clasificados, con mayor propiedad, de trasnacionales, por superar fronteras, y por no permitir una clara designación de dinámicas de centro y periferia. Esto es, fenómenos que transitan entre diferentes partes del planeta, por oposición aquellos considerados producidos en el Norte, a lo cual el Sur apenas reaccionaria.
La asimetría entre las relaciones de conocimiento Norte-Sur fue claramente apuntada por Dipesh Chakrabarty en su obra Provincializando a Europa: ‘’Historiadores del Tercer Mundo sienten la necesidad de referirse a las obras de historia europea; historiadores de Europa no se sienten ni un poco obligados a ser recíprocos’’  (apud WEINSTEIN, 2013, P. 15). Con ese cambio de perspectiva, fenómenos históricos cuya comprensión demanda una revisión de centralidad de las fronteras políticas nacionales como definidoras de las unidades históricas pudieron ser apreciados sobre nueva óptica. Es el caso de las migraciones, de los intercambios culturales, del estudio del activismo internacional. Por otro lado, el abordaje trasnacional se tiene aprobado productiva también para objetos como la historia de la música o del trabajo.
En la misma línea, otros abordajes han buscado repensar la tradicional óptica nacionalista de la historiografía, como por ejemplo las historias conectadas y nuevas tentativas de historia global, o historia-mundo. En la tendencia de las historias conectadas, vale mencionar el historiador francés Serge Gruzinzki, historiador de la colonización de las Américas. Recientemente, Gruzinski ha explorado la perspectiva mundialista  conectada en libros como Que horas são...Lá, no outro lado?: América e Islã no limiar da Época Moderna e A Águia e o Dragão: Ambições europeias e mundialização no século XVI. Que horas são examina una visión islámica sobre El Nuevo Mundo, en comparación con una visión sobre el Imperio otomano producida en México, en crónicas escritas entre el fin del siglo XVI, inicio del siglo XVII. El Águila y el Dragón piensan la llegada de los portugueses a China y la de Hernán Cortes a México-Tenochtitlan; dos Imperios occidentales en contacto con dos Imperios orientales. Gruzinski es también autor de As quatro partes do mundo: história de uma mundialização.
Tentativas de escrita (o de pensar) una historia global, o mundial, caminan en el mismo curso de buscar una historiografía menos euro-céntrica y nacionalista.  Pensar los cambios y la circulación, no solo en el ámbito económico, pero también (y principalmente) cultural, está en el núcleo de las preocupaciones de esa tendencia. Uno de sus practicantes, en las últimas décadas, es el historiador indiano Sanjay Subrahmanyam, que estudia las conexiones entre Europa y Asia en la  Europa Moderna, y expone su entendimiento del abordaje global y conectada en entrevista contenida en el libro Por una Historia-mundo (BOUCHERON, DELALANDE, 2015). Subrahmanyam afirma que, al pensar en idea de historia conectada, buscaba en primer lugar contraponerse a la historia nacional, definida por el como ‘’la idea de un comparatismo en que los objetos comparados serian los Estado-nacion’’ (BOUCHERON, DELALANDE, 2015, p. 50). Al respecto de su investigación, en particular, Subrahmanyam se mostró interesado en lo que llama de ‘’idea del mundo eurasiático, de modo que me he inclinado sobre la conexión entre el mundo del Mediterráneo, los otomanos, Irak, la India y mismo Asia de Sudeste’’ (BOUCHERON, DELALANDE, 2015, p. 52).
Tales perspectivas ofrecen a los historiadores la posibilidad de desechar la geografía de sus problemas históricos, incluyendo macro regiones cuya conexión permite recuperar realidades históricas de interacción cultural ocultadas por la perspectiva nacionalista, que a veces restringe nuestras unidades de estudio a los límites de las fronteras de los Estados nacionales. En el caso de la historia de Brasil, pensar en las conexiones dentro del Imperio portugués como un todo hizo emerger una mayor atención al Atlántico Sur como unidad histórica, percibiendo mayores conexiones entre Brasil y África en el periodo colonial (como en la obra de Luis Felipe de Alencastro [2000]).
Sea sobre la forma de tema trasnacionales, o por la descubierta de conexiones mundiales que enriquecen nuestra comprensión de temas antes visto apenas sobre la óptica nacional, abordajes trasnacionales, historias conectadas, globales y mundiales han abierto nuevas perspectivas a los historiadores en las últimas décadas. Entre esas, tal vez la más interesante e importante para nuestra formación actualmente sea el contacto con las visiones que culturas particulares producían históricamente (y producen hoy en día) sobre las demás. Ejercicios de pensar y ver el ‘’otro’’ que amplían nuestra capacidad de empatía y contribuyen para la crítica de estereotipos presentes en nuestra cultura.

Referencias bibliográfica e indicaciones de lectura:

ALENCASTRO, Luiz Felipe de. O Trato dos Viventes – Formação do Brasil no Atlântico Sul – Séculos XVI e XVII. São Paulo: Companhia das Letras, 2000.
BOUCHERON, Patrick; DELALANDE, Nicolas. Por uma história-mundo. Belo Horizonte: Autêntica Editora, 2015.
CHAKRABARTY, Dipesh. Provincializing Europe: Postcolonial Thought and Historical Difference. Princeton: Princeton University Press, 2000.
GRUZINSKI, Serge. Que horas são... Lá, no outro lado? América e Islã no limiar da época moderna. Belo Horizonte: Autêntica Editora, 2012.
_______________.As quatro partes do mundo: história de uma mundialização. São Paulo, Belo Horizonte: Edusp, EDUFMG, 2014.
_______________. A águia e o dragão – Ambições europeias e mundialização no século XVI. São Paulo: Companhia das Letras, 2015.
WEINSTEIN, Barbara. Pensando a história fora da nação: a historiografia da América Latina e o viés transnacional. Revista Eletrônica da ANPHLAC, n. 14, p. 9-36, jan./jun. 2013.

Prof. Pedro Afonso Cristovão dos Santos

Traducido por: Mariela Raquel Melgarejo

Nenhum comentário:

Postar um comentário